Hay experiencias que terminan cuando suceden, pero que continúan presentes mucho tiempo después. Un accidente, una agresión, una pérdida traumática, una situación de violencia o cualquier acontecimiento vivido como una amenaza puede dejar una huella que resulta difícil de borrar.
El trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede aparecer cuando, después de una experiencia traumática, la persona continúa reviviendo lo ocurrido o permanece en un estado de alerta constante, incluso cuando el peligro ya ha pasado.
El recuerdo puede aparecer de forma inesperada mediante pensamientos, imágenes, pesadillas o sensaciones que hacen sentir que aquello está ocurriendo de nuevo. También pueden aparecer ansiedad, irritabilidad, dificultades para dormir, hipervigilancia, sobresaltos o una necesidad de evitar todo aquello que recuerde al acontecimiento.
En ocasiones, la persona intenta seguir adelante como si nada hubiera pasado, pero el malestar termina afectando a sus relaciones, su trabajo o su vida cotidiana.

El tratamiento busca comprender cómo ha afectado la experiencia traumática y trabajar progresivamente las respuestas que se han quedado asociadas a ella.
No se trata de olvidar lo sucedido ni de borrar un recuerdo. Se trata de conseguir que el pasado deje de controlar el presente y recuperar poco a poco la sensación de seguridad, estabilidad y control sobre la propia vida.
El proceso se adapta cuidadosamente a cada persona, respetando su ritmo y evitando que tenga que enfrentarse de golpe a aquello para lo que todavía no se siente preparada.
Hablar de una experiencia traumática no siempre resulta fácil. Por eso, la terapia debe ser un espacio de confianza en el que puedas sentirte escuchado y comprendido sin juicios.
En PsicoProgreso Madrid te acompañamos durante el proceso para comprender lo que estás viviendo y recuperar progresivamente tu bienestar.
Pedir ayuda también puede ser una forma de empezar a dejar atrás lo que ocurrió.